martes, 25 de octubre de 2016

CABEZA ROJA

La traición sólo puede venir de quién confías. Creer en una mirada coloreada, sin ver reflejadas en sus ojos esas conocidas manos acercándose por la espalda. Ahora, comparable al causado por 17 puñaladas, el dolor también es sabor.

Pedro Sánchez era el heredero de una dinastía centenaria. Durante los últimos 137 años, su gente había participado en los acontecimientos más importantes del país. El pasado mes de septiembre, su propia familia lo decapitó. Luego sus hermanos envolvieron su cabeza en el único símbolo de izquierdas que aún quedaba de su casa, un gran estandarte rojo.

Fue el primero y único líder elegido por la militancia. Pero esto no es suficiente crédito para algunos barones psocialistas, que han preferido adelantar al militante por la derecha. Posibles contactos entre Sánchez con Iglesias y líderes de los territorios independentistas, podrían ser el motivo de la muerte de Sánchez. Tras el crimen, queda eliminada la posibilidad de pactos entre izquierdas e independientes.

La dirigida y provisional cabeza psocialista justifica la abstención ideando una falsa y única realidad, basada en sólo dos opciones: abstención o elecciones. La idea es elegir la menos mala de las dos respuestas, planteadas como inevitables. Falso, eliminar a Sánchez no presenta una dicotomía irremediable para el país. Pero sí lo hace dentro del PSOE, ya que son ellos mismos quienes plantean este binomio renunciando a otras vías alternativas. El pésimo maquillaje de la realidad hace claramente visible el verdadero rostro de la abstención, un SÍ a Mariano Rajoy y a la política antisocial del PP.

De Pessoa al Psoe: “...este momento en que sosegadamente no creemos en nada, paganos inocentes de la decadencia


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