martes, 6 de enero de 2015

GOLFISTAS




Si apareciera un coche de gama alta - por ejemplo un Jaguar - en mi garaje, mi pareja me preguntaría de dónde ha salido. La suya también, sin duda. La que no preguntó fue la exministra de nuestro actual gobierno.
Si su pareja es licenciada en Ciencias Políticas, Master en Relaciones Internacionales por una universidad de Nueva York, además de haber trabajado en la Unesco, en Telefónica y en la Caixa. Y usted fuera un deportista sin experiencia alguna en el mundo financiero, pero capaz de conseguir amasar dinero a mansalva en poco tiempo. Su pareja le preguntaría de dónde ha salido tantos millones de euros. La mía también, sin duda. La que no preguntó fue la infanta del Reino de España.

Y es que nadie juega mejor al golf que el marido de una, chica. Si tu esposo vuelve a casa presumiendo de haber hecho el partido de su vida. Es decir, de un único golpe conseguir el hoyo definitivo, el que te da el partido y el prestigio como jugador de élite. Tú, como mujer ingenua y preparada, vas y te lo crees. De esta manera, todos crédulos.
Excepcional este “par” de ejemplos, con diferentes “swing”,  que parecen estar en un exclusivo “green” en el campo de juego. Sin embargo, existen innumerables casos donde la ley ha caído sobre los cónyuges de otros “golfistas”. Quizás, no sean de la casta. O son como yo, unos completos ignorantes del golf.

En la mayoría de los campos de golf  la partida se completa al finalizar los 18 hoyos. En mi dibujo aparece el hoyo 17, muestra de mi ignorancia “golfista” y por un especial gusto por ese número, es decir que tan solo queda un hoyo más para finalizar el partido. Aún así, habiendo reglas del juego, algunos se han pasado varios hoyos de más en este campo de golf llamado España. Los verdaderos “golfistas” son ellos, los maridos. Ustedes, ingenuas cónyuges, tan solo los acompañaban al club de golf.   

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