domingo, 18 de enero de 2015

TERRORISTA


El arte de la guerra, se repite en mi mente. Saturado de datos sobre cifras de exportadores e importadores de armas, pienso en esta frase. Jamás me gustó y siempre me ha parecido un insulto al arte o a lo artístico. Ingenio o eficacia no son arte, matar o torturar no tiene nada de creativo. Una escusa de ignorantes, un intento de dignificar la negra guerra, el dolor color amarillo y el dinero verde codicia.

La estúpida frase da título a un libro de estrategias militares, escrito por Sun Tzu en China en el último tercio del siglo IV a. C.  Llega a Europa en 1772 con el título de Art Militaire Chinois, y curiosamente de manos de un jesuita  llamado Amiot, un hombre de paz sin duda. Este libro, uno de los más antiguos del mundo, se ha utilizado desde entonces en todo el mundo por numerosos militares. En la actualidad se utiliza mucho en administraciones corporativas y en  programas de liderazgo empresarial. Su estrategia se basa en  “imponer una moral dominante, infundiendo el miedo al enemigo”. Y va dirigido a todo aquel guerrero que ha emprendido el camino
Comparar a este guerrero con un artista y al camino con la creatividad de un proyecto artístico es ridículo. El arte crea, la guerra destruye. El gran Leonardo Da Vinci esculpía y pintaba como los dioses, pero también diseñaba armas para matar hombres. Aunque siempre  ingenioso, no era artista a tiempo completo. El arte sirve par limpiar los ojos1, y no para arrojar sangre sobre ellos. ¿En qué limpia los ojos la guerra?. ¿ Cómo poder mirar igual con los ojos manchados después de ver el terror ?. No limpia nada, y una vez utilizadas esas lentillas nuevas, lentillas de la mentira, jamás se te caen. ¿ De dónde?...  del alma. Pues, como un amor pasajero, solo se olvida lo banal y no lo que es escupido directamente a nuestras retinas.

Qué juego de mesa podría valer para explicar el negocio de las armas. ¿El parchís?, aunque comen todos los jugadores gana solo uno, no me vale. Tampoco la oca, las damas o el ajedrez. Ha de ser un juego en el que resulten varios ganadores y algunos perdedores. Que el beneficio de unos sea a costa de la perdida del otros. Donde haya pocos triunfadores y muchos perdedores. Un juego en el que solo importe el dinero. Con perdón de indios tímidos, astronautas judíos, texanos inteligentemente estúpidos, rubias fracasadas y demás frikies, ya que no conozco los juegos de roll, este juego macabramente provechoso se parece mucho al Monopoly. Fichas de juego a cambio de dinero. Todos juegan, pocos ganan.

USA exporta más del 30 % del total de ventas del armamento mundial. Con el 27% Rusia le sigue de cerca delante de Alemania con un 7 %, China 6 %, Francia 5 % y Reino Unido 4 %, España, Ucrania, Italia e Israel con un 3 %. El 10 % restante de las exportaciones corresponde a muchos otros países, desde Suiza y Colombia hasta Irán o la Republica del Congo.
Tiramos los dados, empieza la partida. Australia, que también compra a España, Corea del Sur y Emiratos Árabes Unidos (EAU) compran a USA. La India, China y Argelia compran a Rusia. A su vez, USA, Israel y Grecia lo hacen con Alemania. Los Chinos venden armamento a PakistánBangladesh y Myanmar. Los franceses venden a China, Marruecos y Singapur.  Arabia Saudí, USA y la India compran a Gran Bretaña. Noruega, Australia y Venezuela son clientes de España. De nuevo, la India (mayor importador de armas), EAU y USA hacen la compra en Italia. Sin olvidarnos de los negocios del resto de países que equivalen al 10% total de esta orgía mortal de países.

Tras varias vueltas al tablero, ¿ aún me siguen?... Al Monopoly hay que estar atento o acabas “muerto”.

Según los Estados Unidos de America existen alrededor de 46 grupos terroristas que también son compradores de armas de origen y finalidad idénticas. Terroristas financiados por particulares ricos o por Estados, directamente o indirectamente. Estos grupos armados adquieren sus armas através del contrabando ilegal o el de “Estado escondido”. Como ha pasado en Oriente Medio con el Estado Islámico (EI). Ciudadanos acaudalados de Arabia Saudí aportaban millones de dólares que pasaban hacia Turquía de contrabando para este fin. Incluso Katar aportó dinero, aunque no directamente. Al igual que el armamento y dinero que recibieron de los “Aliados del Mundo Libre” (AML). Error sospechosamente repetido, les pasó algo parecido con Al Qaeda, y  reconocido por la misma Hillary Clinton y la administración Obama. La misma administración que, liderada por un Premio Nobel de la Paz, ha superado la crisis económica a base de la fabricación y venta de material bélico.

El miedo está propagado y financiado. Los derechos humanos olvidados. Control por seguridad, armas por dinero y muerte por vida. Qué bailen los dados.


1. Karl Kraus. La tarea del artista. Ed. Casimiro. Madrid. 2011

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